La cirugía plástica en Venezuela

Cirugía, Estética

La cirugía plástica en Venezuela se ha convertido en toda una fiebre. Desde que en 1979 una chica de ese país consiguió por primera vez el título de Miss Universo, las operaciones de cirugía estética allí se han disparado. En los últimos años se han llegado a triplicar.

Cirugía plástica en Venezuela

Las niñas desde bien pequeñas comienzan a preparase para ser las más guapas. Tienen entrenadores personales que las van dirigiendo y haciendo de ellas unas auténticas princesas. Las jóvenes de 15 años piden una operación de estética a sus padres como regalo de cumpleaños. Todas las chicas ansían ser Miss Venezuela. No solo invierten muchas horas en el gimnasio y siguen estrictas dietas, sino que no dudan en entrar al quirófano si con ello alcanzan su objetivo.

Por otra parte, debido a la difícil situación económica de Venezuela, un alto porcentaje de población se ha visto obligado a migrar. Muchas mujeres de este país caribeño han establecido su residencia en España. Aquí buscan las mejores clínicas y los mejores profesionales para conseguir su ideal de belleza.

La cirugía plástica en Venezuela en todos los ámbitos

La cirugía plástica en Venezuela no solo está en las pasarelas o en los concursos de belleza. Ha llegado a todos los ámbitos y a todas las clases sociales. Esposas de empresarios y políticos o mujeres influyentes lucen despampanantes. Muchas jóvenes, y no tan jóvenes, quieren ser como ellas. Este fenómeno está tan extendido, que los bancos ofrecen créditos con lemas como: “Consigue la cirugía estética con la que siempre soñaste”. Una cadena de tiendas anuncia: “Con Locatel las tendrás bien puestas”, para promocionar el implante de mamas con su tarjeta de crédito.

La belleza en Venezuela es ya un tema cultural y forma parte de su idiosincrasia. Un estudio publicado por Datos revela que el 86% de la población opina que “verse bien es estar bien”. Para casi 9 de cada 10 personas en Venezuela es fundamental una buena apariencia por encima de todo. Los escaparates de las tiendas se han adaptado a los nuevos gustos y muestran maniquíes con pechos XXL y traseros a lo Kim Kardashian.

Es habitual que la mujer invierta sus ingresos, pocos o muchos, en cirugía. Las mujeres que no siguen los cánones estéticos del momento reciben presión familiar, social o laboral. Se les critica porque no se maquillan, no se tiñen, no se alisan el pelo, no se operan la nariz o no van vestidas lo suficientemente sexy para resaltar su físico.

La cirugía plástica entre las mujeres venezolanas

Las principales intervenciones que se realizan las venezolanas son aumento mamario, liposucción, lipoescultura, rinoplastia, reducción de busto, aumento de glúteos y rejuvenecimiento facial. Se estima que 8 de cada 10 mujeres tienen o han tenido implantes mamarios.

Colombianas, brasileñas y otras latinas acuden en masa a las clínicas venezolanas en busca de cirugías a mejor precio. Para las brasileñas el tratamiento estrella es el denominado “bumbum”. Consiste en aplicar unas inyecciones de tejido adiposo de la propia mujer en sus nalgas para hacerlas más grandes. En Brasil se da mucha importancia a esta parte del cuerpo, tanto es así que existe un concurso llamado “Miss Bumbum” para premiar a la mujer con el mejor trasero.

Algunas familias venezolanas destinan el poco dinero que tienen para los arreglos estéticos de sus hijas, haciendo un gran esfuerzo. Todo con tal de conseguir lo que quieren. Otras recurren a los hombres, conocidos o no, para que se lo financien. A los venezolanos les encanta tener una mujer bellísima a su lado y no les importa invertir dinero en “tunearlas”. Muchas reconocen que se someten a cirugía estética porque su pareja se lo pide. Ellos son los que suelen decidir las medidas que debe tener su esposa. En algunas ocasiones, también les exigen que se realicen la vaginoplastias, es decir, la reconstrucción de la vagina y también del himen.

Documental venezolano sobre los concursos de belleza: To be a Miss

Bethania, Kiara y Mirla son las tres protagonistas del documental To be a Miss (Ser una Miss), del director Edward Ellis. En la película se narra lo que hace cada una de las chicas para intentar ser Miss Venezuela. Dedican más de 5 horas diarias al gimnasio, dejan de comer y se operan porque la organización se lo exige. Después de un gran esfuerzo, quedan excluidas porque todavía les exigen más para presentarlas a Miss. Esta coproducción entre Estados Unidos y Venezuela está llena de testimonios impactantes. Una de las chicas afirma: “Me haré la cirugía plástica que haga falta para ser Miss Venezuela”.

El documental muestra cómo Venezuela ha convertido en todo un negocio su “fábrica de reinas de belleza”. Ha conseguido siete Miss Universo y seis Miss Mundo. Los organizadores del concurso quieren que su país sea conocido internacionalmente por tener las mujeres más guapas del planeta. Para muchas chicas, ser Miss es su única vía de escape. Supone dinero, fama y prestigio. Ven en las reinas de la belleza un modelo a seguir. Algunas han pasado de la más absoluta pobreza a la riqueza gracias a estos concursos. Tienen tal proyección que una Miss Venezuela llegó a presentarse a la presidencia del gobierno.

Clínicas de estética venezolanas en entredicho

La obsesión por la belleza en Venezuela ha fomentado la aparición desmesurada de clínicas de estética en el país. Ofrecen mejores precios que sus vecinos de Latinoamérica, por lo que Venezuela recibe un turismo estético. Los médicos venezolanos de esas clínicas no siempre ejercen una buena praxis porque en muchas ocasiones no tienen la especialidad de cirugía plástica. La falta de controles, la práctica ilegal de la medicina y el tráfico de productos prohibidos por el Ministerio de Salud en Venezuela han provocado más de un disgusto. Al final, lo barato sale caro.

Para someterse a una operación de cirugía plástica es importante asegurarse de que la clínica y los médicos son los adecuados. Hay que contactar con profesionales con la experiencia suficiente para que le garanticen seguridad y un resultado óptimo.

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