Unas piernas perfectas

Cirugía, Estética

Unas piernas perfectas son aquellas que tienen la longitud y el volumen adecuados y resultan proporcionadas con el resto del cuerpo. Cuando las piernas no son todo lo estéticas que desearíamos -muestran celulitis, son excesivamente gruesas o demasiado delgadas- no hay de qué preocuparse porque con ciertos cuidados y la Cirugía Plástica podemos encontrar la solución.

Unas piernas perfectas

La pierna humana

Según la anatomía humana, la pierna es un complejo sistema de segmentos, uniones y músculos que van desde la cadera hasta el tobillo. Las piernas sirven para andar, correr, bailar, sentarse, hacer ejercicio, etc. y se estabilizan gracias a los pies. Por ello, es importante prestar atención también a esta parte del organismo porque es la que soporta todo el peso de la persona.

Las piernas se articulan con el cuerpo a través de la cadera, con el muslo mediante la rodilla y con el pie sirviéndose del tobillo. Los huesos de la pierna son tres: el fémur en su parte superior y la tibia y el peroné en la inferior. Además, están constituidas por diversos músculos que, dependiendo de lo desarrollados que estén, dotarán de mayor o menor fuerza a las piernas.

Tipos de piernas

No todas las piernas son iguales, y no solo por el grosor o la longitud, si no por la disposición de todos sus huesos que les dan un aspecto distinto. Si se observan las piernas de frente algunas parecen completamente rectas mientras que otras se disparan hacia dentro o hacia afuera. Atendiendo a esto, se pueden distinguir cuatro grandes grupos:

  1. Normales. Son las piernas que tienen un pequeño espacio desde los tobillos hasta la mitad de las pantorrillas. Estas serían las ideales.
  2. En forma de arco. Aquí, las rodillas se proyectan hacia el exterior y las piernas solo se juntan en los tobillos.
  3. En forma de X. Son lo contrario de las piernas anteriores, los muslos se unen, las rodillas se dirigen hacia el interior y los tobillos quedan separados. Esto es lo que se denomina “rodilla de valga” que, en muchos casos, precisa intervención.
  4. Con falsa curvatura. Las rodillas se tocan y la parte inferior de las piernas, que suele ser demasiado delgada, queda hacia afuera. Lo suyo en este caso sería tratar de engrosar las pantorrillas.

Unas piernas perfectas

Las modelos poseen unas piernas infinitas y bien torneadas que dejan boquiabiertos en las pasarelas. Aunque deben mucho a la naturaleza, también tienen que hacer su esfuerzo: las tonifican, llevan una buena dieta y practican algún deporte.

No todo el mundo tiene la suerte de haber nacido con el físico de una chica 10, pero no se puede hablar de unas piernas de infarto si:

  • Están llenas de celulitis. El muslo es el lugar de la pierna donde mayor cantidad de grasa se acumula y provoca esa desagradable sensación de “piel de naranja”. Para terminar con este problema se puede recurrir a la liposucción.
  • Son demasiado gruesas. En general, si las piernas son demasiado gruesas es que se tiene un exceso de peso en todo el cuerpo. Para ello, habrá que someterse a una dieta, hacer ejercicio y, si nada de esto resultado, entrar en el quirófano.
  • No tienen volumen. Cuando las piernas son excesivamente delgadas no resultan nada atractivas y, si además, la persona tiene mucha corpulencia, parecerá una “gallina” subida en dos palos. Habrá que pensar en ejercitarlas para darles mayor músculo.
  • Los gemelos no tienen grosor. Unos gemelos escurridos no hacen bonito. Se puede tratar de fortalecerlos mediante ejercicios y, si no, optar por la Cirugía Plástica que puede dotarles del volumen que les falta inyectando grasa propia o poniendo una prótesis.  
  • Son como una columna. Unas piernas sin curva no son seductoras en absoluto. Se ha visto que lo ideal es que sean de huesos rectos pero con una curva en la rodilla y otra por encima del tobillo.

¿Qué hacer para tener unas piernas perfectas?

Tengamos el tipo de piernas que tengamos, es importante seguir estos consejos que nos ayudarán a lucir unas piernas perfectas:

  • No llevar una  vida sedentaria. Estar sentado no hará que circule bien la sangre en las piernas. Es importante ejercitarlas, andando todos los días al menos 20 minutos.
  • Comer adecuadamente, evitar el consumo de grasas, azúcares, sal y alcohol. Beber mucha agua.
  • Realizar deporte. Según lo que queramos conseguir (adelgazar o engordar las piernas) se harán unos ejercicios u otros que potenciarán en mayor o menor medida los músculos.
  • Aplicar cremas reafirmantes para tonificar las piernas y eliminar la celulitis.
  • Acudir a una consulta de un cirujano plástico en busca de ayuda. Si es necesario, realizar una liposucción, aplicar prótesis, etc.

Como hemos visto, unas piernas perfectas se logran mediante ciertos cuidados, deporte y con ayuda de la Cirugía Plástica.

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